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El Idioma de los Dioses

American Gods tiene una interesante apreciación de lo que es un dios. Son seres imaginados por nosotros, pero que, debido a la fuerte convicción de su existencia, acaban siendo creados. En ese universo la ficción acaba volviéndose realidad, difuminando la estrecha línea que existe entre lo mundano y lo increíble. A las personas les apasiona crear entes superiores que puedan realizar todo lo que ellas no pueden. Pero, ¿cuántos de esos sueños y anhelos depositamos en nuestra imaginación? ¿Qué mensajes enviamos sin darnos cuenta?

Lejos de meterme en las deidades, algo que es trabajo de personas con más tiempo y estudios, me veo capaz de centrarme en otros puntos de la imaginación. Seres que también son capaces de realizar hazañas asombrosas, pero que aparentan ser mucho más cercanos a nosotros (a veces demasiado). Me refiero por supuesto a los superhéroes. Esos personajes, que viven de la imaginación de grandes mentes como la de Grant Morrison o Frank Miller, que lo dan todo por y para el bien de otros. Pero, ¿cómo suelen alcanzar ese objetivo? No recuerdo que las mejores viñetas de Batman, sean sentado en el congreso, parlamentando y tampoco recuerdo al Capitán América conversando en las Naciones Unidas sobre el terrorismo. Los superhéroes pueden hablar, tienen personalidad y pueden llegar a albergar una profundidad increíble, pero no nos engañemos. Cuando ellos tienen un problema, lo solucionan siempre a golpes.

El ejemplo más claro para esto es “Injustice: Gods Among Us”. Un videojuego de combates de los creadores de Mortal Kombat, con una historia que caló entre su base fan por ser algo que rompía con los esquemas. Un Superman malvado, una sociedad de héroes que le seguían y un Batman desesperado, que trata de pedirse ayuda a sí mismo a través de otra dimensión. Pero lo que más me llama la atención de este juego, es lo bien que engancha el gameplay con la historia. Normalmente, un guionista suele entrar tarde en el desarrollo de uno de estos juegos de pelea y eso se debe al simple hecho, de que la historia tiende a ser algo secundario que importa más bien poco. Lo esencial es pegarse y con los superhéroes se puede crear una trama que gire en torno a eso, porque por desgracia, todos esos tipos enfundados en mallas no parecen servir para otra cosa. Todo autor pone algo de sí mismo en su obra y lo que me preocupa del mundo superheroico, es que todos los escritores tan solo parecen querer expresar que si existe un problema, la opción de parlamentar es la menos aceptable.

No estoy negando que existan páginas donde se explore el mundo interior de los personajes, ni tampoco que estos sean incapaces de sentarse a parlamentar, pero si me preocupa que cuando llega la hora de la solución final, todo se resume en ver quien la tiene más grande, dicho mal y pronto. Y peor aún, me hace cuestionar el mundo interior de las personas y como lo que todos llevamos dentro. ¿Realmente preferimos golpearnos en la cara que comprendernos? Como parte de esta especie, debo decir que algo así me aterra.

No voy a terminar estas palabras con un colofón, dado que desconozco como darle a algo tan rebuscado una gran solución final. Solo me gustaría que la próxima vez que vuelvas a ver a esas figuras tan poderosas, pienses en por qué. ¿Por qué quiero ser como él? No seremos perfectos como humanos, pero por un momento, estaría bien dejar de soñar y movernos hacia delante. Porque tal vez, y solo tal vez, te encuentres unos ojos mirándote, que si te vean como el héroe que deseas ver.

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