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La censura en el videojuego

La censura vuelve a atacar al mundo del videojuego. Esta vez, Australia ha prohibido la venta de Outlast 2.

Recientemente, nos llegó la noticia de que Outlast 2 no iba a llegar al mercado australiano, ya que la Junta de Clasificación decidió vetar su entrada, a causa de una escena en concreto, en la cual podíamos presenciar una violación.

Si bien es cierto que es una escena que no debería ser presenciada por un público sensible o joven, también es cierto, que para estos casos tenemos la clasificación de edades, que nos permite saber a qué público esta orientado un juego y qué elementos contiene (drogas, violencia, palabras malsonantes) sin tener necesidad de jugar al juego.

El sistema de clasificación es especialmente útil para aquel consumidor que no conozca un juego en cuestión, y así, mirando la portada, sepa si ese juego puede ser de su agrado o todo lo contrario.

Imaginemos el caso de una madre o un padre, que desean comprar un videojuego para su hijo pequeño. Gracias a la clasificación por edades sabrán si el producto que tienen en la mano esta dirigido a jugadores de la edad de su hijo, o si su contenido no es el indicado. Habrán obtenido esta información de manera rápida, fácil y sin necesidad de buscar información en internet. Estamos hablando por lo tanto de un sistema eficiente, claro y sencillo.

La pregunta que deberíamos hacernos ahora es: ¿si como consumidores, disponemos de un sistema de clasificación por edades que nos facilita tanto obtener información sobre un producto, por qué algunos juegos son prohibidos en ciertos países?

No tiene sentido que haya una clasificación de +18, indicando que el contenido del producto esta destinado exclusivamente a un público adulto, y que luego haya productos que se prohíban.

¿Están intentando darnos a entender que el videojuego en cuestión tiene un contenido que no deberían ver ni los adultos?

Este es al menos el caso de Outlast 2 en Australia, donde se ha decidido que las clasificación de mayores de edad no era suficiente, y se ha procedido a prohibir la venta del videojuego. La medida ha levantado ampollas y varios fans del juego que residen en Australia están indignados ante la posibilidad de que el juego no llegue a su país.

La decisión de prohibir el videojuego ha desempolvado el recuerdo de videojuegos como Bully, ManhuntCarmaggedon o Postal 2, que sufrieron mucho y tuvieron que ser muy modificados y recortados para acabar saliendo al mercado.

Para muchos fans, este es un tema muy delicado. Es difícil de entender que un organismo, en pleno 2017 se tome la libertad de decidir qué contenido debe llegar o no llegar a una región, y más, cuando la mayor parte de la población tiene acceso a internet, películas o series que pueden mostrar un contenido crudo solo apto para  mayores de edad.

Pese a no ser la norma, (en la mayoría de países no suele haber grandes problemas con la censura en los videojuegos) cada vez que sale una noticia así, vuelve el debate.

¿Se está siendo mas duro con el sector del videojuego que con otros en cuanto a contenido y censura?

Es cierto que, tomando como ejemplo el caso de Outlast 2, una violación no es algo que debería ver un niño pequeño, y esta bien intentar poner las medidas necesarias con tal de que ese contenido no acabe llegando a las manos de un menor, al que el contenido podría impactar.

El problema llega cuando la medida es prohibir la venta del producto en todo el país, ya que como organismo, está indicando que ese contenido no debería ser jugado/visto/disfrutado por ninguna persona, independientemente de su edad. Aquí ya entran temas como qué es moral mostrar o no en una pantalla, si realmente hay necesidad de una escena así en un producto de entretenimiento, etc… Pero la realidad es que videojuegos como Call of Duty (donde en su modo historia puedes llegar a acabar con la vida de 500 personas) Resident Evil 7 (donde hay desmembramientos, decapitaciones, cadáveres en descomposición) o GTA V (drogas, bandas, prostitutas) no han sido prohibidos, creando así un debate sobre qué es lo que debe o no debe ser prohibido, y dónde esta el límite de lo que hay que enseñar en un videojuego.

Es difícil saber qué medidas tomará Red Barrels (la desarrolladora de Outlast 2). Quizás recortan la escena si no es parte fundamental de la trama, o quizás llegan a un acuerdo con Australia para avisar al jugador que hay una escena de crudeza extrema, y que existe la posibilidad de omitirla, como ocurrió con la misión “Nada de Ruso” de Modern Warfare 2, donde formábamos parte de un atentado terrorista, donde se veían implicados decenas de inocentes en un aeropuerto ruso (lo que supuso su prohibición en Rusia).

En cualquier caso, y pese al año en que vivimos, seguro que este no es el último caso en que un videojuego sea censurado o prohibido.

 

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